Su mirada es fría. Su juguete preferido es su bastón de
mando. Los espantapájaros disfrazados de calaveras son sus únicos compañeros de
juegos. Un juego macabro. El de la guerra. Rodeada de un paraje inhóspito y
desértico. No ha conocido nada más en esta vida. No sabe lo que es una sonrisa,
una amiga, o el amor.
Juega entre guerras y bombas. Piensa que la vida es así. Y
el cielo se tiñe de oscuridad, incluso durante el día. No hay un Sol o una Luna
a la que observar. No tiene sueños… ni esperanza. No los ha conocido. Y nadie
se lo ha enseñado.
Es su día a día… Su nombre es Love War… aunque no sepa qué
significan esas palabras.










