Halla la tranquilidad encerrada en su mundo. Vuelve a su infancia, jugando a las cocinitas. Ella sola. No necesita a nadie más. El desorden lo invade todo. Incluso su vida. Alguien llama a la puerta. ¿Quién será? Mira sonriente. Será él, quizás, que viene a jugar con ella... No se preocupa. Está en su mundo. Nadie le va a sacar de ese pequeño momento de felicidad. Es su mundo. Y en él vive, sin que el tiempo transcurra...

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