En la ciudad del Amor, todo es felicidad, luz, ¡Vida! La intensa mirada de esos ojos azules son el reflejo de la luz de la capital parisina. El reloj se detiene, y parece que no habrá un mañana. Pero el tiempo avanza, y la máscara se romperá. Así que sólo de ti depende qué quede después en tu rostro: una sonrisa o una lágrima.... Sea cual sea tu elección, recuerda, siempre nos quedará París...

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